04/11
2009
2009
El Gobierno cedió y los piqueteros levantaron el campamento en la 9 de julio
Luego de 31 de corte, representantes del Ministerio de Desarrollo Social accedieron incorporar a 5.000 piqueteros al programa de empleos cooperativos “Argentina Trabaja”. “Si no cumplen, volvemos”, advirtieron desde las agrupaciones sociales.
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Finalmente el Gobierno cedió y los piqueteros levantaron el campamento que desde hacía 31 horas habían instalado en la avenida 9 de julio frente al Ministerio de Desarrollo.
Según el diario Crítica de la Argentina, los manifestantes se retiraron de la última reunión que mantuvieron con el compromiso oficial de que tres delegados por organización tengan la posibilidad de cargar directamente en el ministerio los nombres de los beneficiarios que representan. Así, alrededor del 15 de diciembre, unos seis mil desocupados enrolados en las veinte organizaciones sociales que acamparon en la 9 de Julio recibirían el primer aporte, que ronda los 1.300 pesos mensuales. La medida implica la posibilidad de sortear el control que los intendentes ejercerían sobre los planes y acceder directamente al beneficio.
Los acuerdos fueron anunciados por Alicia Gutiérrez (Movimiento de Unidad en Lucha), Jerónimo Alshuler (Frente de Organizaciones en Lucha) y Carlos Bértola (CTD-Aníbal Verón), tras el encuentro que mantuvieron con el subsecretario del ministerio, Alberto Gandulfo. En realidad, el Gobierno había dejado a un lado el plan “Argentina trabaja”, que comprendía a los sectores que manifestaron frente a Desarrollo Social, porque consideraba que la asignación universal por hijo, de 180 pesos, resolvía todas las demandas.
Durante la negociación, el gobierno nacional mostró dos posturas casi antagónicas.
El rostro más duro del kirchnerismo lo expresó el subsecretario de Abordaje Territorial, Sergio Berni, un ex militar que oficia de mano derecha de Alicia Kirchner y que venía llevando adelante la relación con las organizaciones. El funcionario se reunió con los representantes de las agrupaciones en la madrugada del martes y les planteó que el Poder Ejecutivo no cedería en nada. Poco después, la Policía Federal golpeó y llevó detenidos a tres de los manifestantes con la excusa de que habían intentado robar.
Sin embargo, cerca del mediodía, ingresó en la negociación el jefe del Movimiento Evita y ex funcionario del ministerio, Emilio Pérsico, que abrió una puerta hacia el entendimiento. El encuentro fue en un café a dos cuadras del ministerio. De las palabras que el ex dirigente piquetero pronunció se desprendió la idea de que el matrimonio presidencial no quería comprarse un nuevo conflicto que derive en un escenario de represión y violencia como el que se vio en la planta de Kraft-Terrabusi. A esa misma hora, Berni hizo un llamado telefónico en el que volvió a amenazar con desalojar por la fuerza al campamento.
Algo llevó a los Kirchner a cambiar de opinión. Según pudo saber Crítica de la Argentina, por la mañana, Néstor Kirchner reunió a un grupo de colaboradores en la residencia de Olivos para expresarles que el Gobierno no volvería a reprimir una protesta de sectores que se paran a la izquierda de la política oficial pero tampoco otorgaría más planes de los que les venía entregando. La consigna quedó reflejada en una frase que habría pronunciado el ex presidente. “Se pueden quedar a vivir en la 9 de Julio”. Ese discurso fue expresado públicamente por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. En declaraciones a C5N, el jefe de Ministros consideró que la medida era “un capricho”. “Ha habido organizaciones que han hecho de esto un manejo durísimo, de apoderarse de la actitud de la gente. Los obligaban a ir a un acto o a un corte para cobrar el plan”, afirmó. El Ministerio de Desarrollo Social, por su parte, afirmó, a través de un comunicado, que las “medidas eran totalmente injustificadas”.
Más allá de la táctica que finalmente llevó adelante el Ejecutivo, el gobierno nacional volvió a tomar con fastidio la presencia de organizaciones sociales que anuncian el regreso de una conflictividad social que tiene como protagonistas a los sectores más vulnerables de la sociedad. Los voceros del Gobierno consultados por este diario remarcaron que la situación social está lejos de parecerse a la de 2001.
Con el entendimiento al que parecieron llegar anoche, los movimientos de desocupados desistieron en principio de un plan de lucha que retomaba los piquetes sorpresivos en los accesos a la Capital y las manifestaciones en contra de Cristina Kirchner en el conurbano bonaerense.
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